Duelo de titanes en ‘Sueños de libertad’ (Mejores momentos)
La tensión ha estallado en ‘Sueños de libertad’ con un enfrentamiento que ha dejado claro que Damián no está dispuesto a quedarse de brazos cruzados mientras su legado se desmorona.

El patriarca de los De la Reina ha plantado cara a Antoine Brossard en una conversación cargada de reproches, acusaciones y verdades largamente contenidas.
Damián no se ha andado con rodeos. Desde el primer momento ha ido directo al grano, señalando a Brossard como el verdadero artífice de la caída de Perfumerías De la Reina. El patriarca ha sacado a relucir el sabotaje que casi acaba con la vida de su propio hijo, recordando cómo alguien robó del laboratorio y manipuló las salas de calderas para provocar una explosión que les obligó a paralizar la producción. «Mi propio hijo estuvo a punto de morir en esa explosión y justo después de eso nos vimos obligados a fusionarnos con ustedes», ha lanzado sin contemplaciones.
Las acusaciones han ido subiendo de tono. Damián ha vinculado directamente a Gabriel con los intereses del empresario francés, insinuando que todo fue una operación orquestada para debilitar a la familia De la Reina y forzar una fusión que en realidad no era más que una absorción encubierta. «No pretenderá que me crea que de Gabriel no han hablado antes de que hiciera lo que hizo», ha espetado, dejando entrever que conoce mucho más de lo que Brossard imagina.
El francés ha intentado defenderse tachando las palabras de Damián de disparates, pero el patriarca no ha cedido ni un centímetro. «A mí no me engaña. Sé que lleva años detrás de mi empresa», ha sentenciado con una firmeza que no dejaba lugar a réplica. Y ha ido más allá, sacando a colación incluso a su difunto hijo, asegurando que este estaba dispuesto a volver a su lado días antes de su muerte, algo que ha provocado la indignación inmediata de Brossard.
El momento cumbre ha llegado cuando Damián, fuera de sí, ha dejado caer la frase que resume todo su sentir: «Yo lo he dado todo por esta empresa y no voy a permitir que se la lleve de aquí». Una declaración de guerra en toda regla que ha hecho saltar por los aires cualquier posibilidad de diálogo civilizado.
Brossard, lejos de amilanarse, ha querido dejar claro quién ostenta el poder en esta partida. «Creo que ha quedado demostrado que aquí yo soy quien decide cuándo acaban las cosas», ha respondido con una frialdad calculada antes de dar por terminada la conversación y acompañar a Damián a la puerta. Un gesto humillante para un hombre acostumbrado a ser dueño y señor de todo lo que le rodea.
Este duelo de titanes deja el tablero de ‘Sueños de libertad’ más revuelto que nunca. Damián ha mostrado sus cartas y Brossard sabe ahora que el patriarca no se rendirá sin pelear. La pregunta es si esta guerra abierta entre ambos acabará beneficiando a alguno de los dos o si, por el contrario, terminará arrastrando a todos los que les rodean.




