Fina y Cloe hablan sobre Marta en ‘Sueños de libertad’ (Mejores momentos)

Fina ha regresado a la colonia para reencontrarse con viejos amigos y recorrer los pasillos que un día fueron su hogar.

Pero entre esas paredes cargadas de recuerdos, el destino le ha reservado un encuentro que ambas sabían que llegaría tarde o temprano. Cloe aparece en su camino y, lejos de esquivarse, las dos mujeres se detienen a mantener la conversación que tenían pendiente. La que gira, inevitablemente, en torno a Marta.

El tono arranca cordial, casi liviano. Cloe explica que no buscaba a Marta, sino que simplemente quería «dar una vuelta para recordar viejos tiempos». Fina, por su parte, se muestra cercana y agradecida: «Se nota que os echabais de menos», le dice la fotógrafa, reconociendo el vínculo que durante su ausencia sostuvo a Marta. La francesa asiente, pero deja claro que sabe todo lo que hay que saber. «Marta me lo ha contado. Sé que tú has sido su mayor apoyo cuando yo no estaba».

Es entonces cuando la conversación se desnuda. Cloe confiesa que sentía «un poco de reparo» ante este encuentro, sin saber muy bien cómo comportarse. Fina le agradece haber cuidado de Marta, pero la fotógrafa la corta con una honestidad que desarma: «Yo no la cuidé, simplemente me he enamorado de ella». La frase cae como una piedra en agua quieta. Fina, lejos de reaccionar con recelo, responde con una empatía inesperada: «Yo sé perfectamente lo que es estar enamorada de Marta. Y sé lo difícil que es olvidarla».

La francesa reconoce que la vida les ha enseñado a ser fuertes, «muchas veces a base de golpes», y no elude la pregunta incómoda: su regreso ha sido, sin duda, uno de esos golpes para Cloe. La fotógrafa no se esconde. Admite haber sido «muy feliz con Marta», pero revela con una serenidad que impresiona que su relación ya se había deteriorado antes de que Marta supiera siquiera que Fina estaba en algún lugar de América. «Fui incapaz de que te olvidase y estaba ocupando el lugar que no me pertenecía, el lugar que siempre ha sido tuyo», confiesa Cloe, dejando claro que no hubo traición ni engaño, solo una verdad que pesaba demasiado.

Fina intenta restar importancia, asegurando que entre Marta y ella las cosas «están claras». Cloe zanja cualquier ambigüedad con una declaración rotunda: ahora Marta y ella son «solo muy buenas amigas». Y en un gesto de generosidad que habla del calibre de este personaje, tiende la mano a Fina para que esa amistad también las una a ellas dos. La francesa, prudente, no cierra la puerta pero tampoco la abre del todo.

El momento más emotivo llega justo antes de despedirse, cuando Cloe deja caer una última reflexión que funciona como bendición y como despedida: «Creo que lo importante ahora es que te centres en que Marta sea feliz, porque si alguien se lo merece, sin duda es ella». Una frase que resume el alma de una conversación donde no hubo reproches, solo dos mujeres que amaron a la misma persona y encontraron la forma de respetarse. En ‘Sueños de libertad’, los grandes momentos no siempre necesitan gritos ni portazos. A veces basta con dos miradas, una verdad compartida y la elegancia de saber retirarse a tiempo.

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