Andrés encuentra la manera de salvar la fábrica en ‘Sueños de libertad’ (Mejores momentos)
La familia De la Reina parecía abocada al cierre definitivo de la fábrica.

Sin embargo, en ‘Sueños de libertad’, Andrés y Tasio han dado un paso al frente con una propuesta que podría cambiar por completo el destino de todos ellos.
Reunidos con el resto de la familia, Tasio expone sin rodeos la idea que han estado madurando: ofrecer sus acciones a los franceses a cambio de quedarse con los terrenos, los edificios y la maquinaria de la actual fábrica. «Si en París aceptan el trueque, pues no habría absolutamente nada que nos impidiera empezar de nuevo en una perfumería en Toledo», explica Tasio con determinación, dejando claro que la puerta no está cerrada del todo.
El plan no está exento de sacrificios. Perderían el nombre De la Reina y las patentes de todos los perfumes, tanto los de Carbajal como los de Luis. Una renuncia dolorosa, sin duda. Pero Andrés no tarda en poner las cosas en perspectiva con una reflexión que cala hondo en los presentes: «¿Dónde radica el poder o el espíritu de una empresa? En los hombres y en la manera de hacer de los trabajadores para obtener los mejores resultados». Para él, lo verdaderamente importante no son las etiquetas ni los nombres, sino las personas que dan vida al proyecto.
Andrés reconoce que dejarían atrás un pasado lleno de éxitos, pero asegura que tienen por delante «un futuro más que prometedor y controlado por todos nosotros». Una frase que resume a la perfección el espíritu de la propuesta: independencia total respecto a los franceses y la posibilidad de empezar desde cero, pero con los cimientos bien asentados.
Las dudas no tardan en aparecer. Hay que sondear a Pablo, no solo por sus acciones, sino también por las de María, y no está claro que ella acceda a venderlas. También está la incógnita de Gabriel. Sin embargo, una de las presentes se ofrece a hablar con Cristina para intentar convencerla de que se sume a la venta, lo que facilitaría enormemente la operación.
Poco a poco, el escepticismo inicial va dando paso a la ilusión. «Voy a hacer cuentas, a ver si con lo que tenemos nos da suficiente para hacerle una oferta atractiva», dice Damián, que finalmente se rinde a la evidencia de que merece la pena intentarlo. «Felicidades, hijos, por vuestras ideas y muchas gracias por ver el futuro de nuestra empresa», remata con emoción contenida, sellando un momento de esperanza en medio de la tormenta.
Andrés y Tasio han devuelto la ilusión a los De la Reina. Ahora queda lo más difícil: convencer a todos los implicados y lograr que París acepte el trueque. Pero por primera vez en mucho tiempo, la familia vuelve a mirar hacia delante con algo parecido a la esperanza.



