Juego de duques: Los Gálvez de Aguirre contra los de Allué en ‘Valle Salvaje’

José Luis y Victoria declaran la guerra a los nuevos duques de Miramar
Los planes de Victoria para deshacerse de Mercedes no solo han fracasado, sino que se han vuelto en su contra en un giro tan inesperado como explosivo en ‘Valle Salvaje‘. Tras un juego de chantajes y alianzas con Felipe en torno al escándalo amoroso entre la Salcedo de la Cruz y José Luis —en vida de Pilara—; la prometida del duque, decidida a borrar a Mercedes del mapa y vengar la pérdida de la Casa Pequeña, forzaba al duque a concertar su compromiso con el hijo del marqués de Valdemiranda.
Pero Mercedes, rápida y astuta, respondía con una jugada maestra: casarse con Bernardo antes de que Victoria pudiera mover otra ficha. Y, sopesando las malas artes de su archienemiga, la pareja les tendían una trampa acerca del lugar dónde tendría lugar su enlace para ganar tiempo, después de que Isabel descubriera sus intenciones.
El anuncio de su enlace supuso un auténtico mazazo para el duque de Valle Salvaje y su prometida, y vino acompañado de otra noticia: la recuperación del anhelado ducado de Miramar por parte de Bernardo, cortesía de don Hernando.
Con este inesperado ascenso, se reconfigura el tablero de poder en el valle y se intensifican las tensiones, conflictos y alianzas entre las tres grandes casas —los Allué, los Gálvez de Aguirre y los Salcedo de la Cruz— y sus allegados. Comenzando así una nueva batalla por el control de ‘Valle Salvaje’ y posicionarse como el ducado más influyente: el juego de duques… y «DUQUESAS» no ha hecho más que empezar.
En ‘Valle Salvaje’, solo hay lugar para un duque… y una duquesa

Lo último que José Luis esperaba era que, entre las excentricidades y tretas del marqués, se escondiera una jugada tan audaz como lograr que Carlos III devolviera el ducado de Miramar a Bernardo. En otro intento más por hacerse con Pedrito y enmascarado bajo su agradecimiento al jornalero por los cuidados prestados a Leonardo en su nueva vida, don Hernando de Guzmán ha vuelto a hacer lo que mejor sabe: poner contra las cuerdas a los Gálvez de Aguirre.
Y es que el marqués se divierte menoscabando y dejándose cortejar por la insistencia de su amigo y su prometida durante su estancia —y su insistencia porque asista a su enlace—, pero tras su osadía se esconde la experiencia y franqueza propias de alguien de su posición. Así se lo hizo saber a su “gran” amigo cuando este le pidió que diera marcha atrás en su decisión, y también cuando puso en su sitio a doña Victoria en su intento por lograr lo mismo.
—No es usted más arrastrada porque no hay más suelo.—Antes de venir a exigirle nada a un noble de mi categoría, recuerde que, de toda esta historia que rodea al buen Bernardo, la única que no es nadie… es usted.

Una humillación más en la lista que se completó con otra última durante el acto de conmemoración del ducado. Pues fue el propio José Luis —por expreso deseo del marqués— quien tuvo que entregar a Bernardo el tan ansiado título, tras el juramento solemne frente a todos los asistentes y nobles de la comarca, que finalmente sí acudieron al evento.
Mercedes, la pieza clave que puede inclinar la balanza entre las casas nobles
El regreso del ducado de Miramar ha colocado a la población de ‘Valle Salvaje’ en una encrucijada: dividirse entre el respeto que aún deben a José Luis y el reconocimiento que Bernardo merece. Después de una oleada de cancelaciones a su conmemoración —por dicha razón—, Mercedes conseguía que muchos finalmente hiciesen acto de presencia. Entre ellos, sus incondicionales amigos: los condes de Castromayor, que no tardaron en felicitarla y celebrar la buena nueva que rodea a la Félix de Bolaño.
Porque es innegable: Victoria jamás logrará ganarse la confianza ni la gratitud de ciertos nobles —como los Castromayor—, a quienes no logró agradar durante su estancia en la Casa Grande y que no han dudado en mostrar, sin disimulo, su desdén hacia la prometida del duque de Valle Salvaje.
La posición y el reconocimiento que los Félix de Bolaño han labrado durante años —y de la que Mercedes goza— es algo con lo que Victoria no cuenta, y que hoy por hoy entorpece su carrera contra Mercedes por convertirse en la duquesa más influyente del valle por mucho que quiera.
El juego peligroso de don Hernando de Guzmán en esta guerra… ¿A favor de los de Miramar?

Cuando todo parecía una despedida —al menos temporal—, seguiremos contando con la presencia de don Hernando de Guzmán en ‘Valle Salvaje’ por un tiempo más. El marqués ha regresado a la Casa Pequeña tras su fallido intento de marcharse a la corte con Pedrito para continuar con la farsa y ocultar sus verdaderas intenciones respecto al niño ante el resto de los habitantes. Una coartada que las hermanas Salcedo de la Cruz no consideran creíble ni por un instante.
Pero a su regreso, don Hernando se ha encontrado con que la Casa Pequeña ya no pertenece a doña Victoria, sino a los duques de Miramar, quienes ahora le dan cobijo en el valle. En principio, esto supone un problema, ya que Bernardo ha recuperado su ducado gracias a él y se muestra profundamente agradecido. Este respaldo de una figura tan influyente ante el rey como el de Guzmán, podría ser clave para los de Miramar frente a los Gálvez de Aguirre. Eso, sin contar que don Hernando pueda mezcla sus intrigas personales con las Salcedo de la Cruz y su propio hijo en este conflicto abierto contra los Gálvez de Aguirre.
Recordemos que Leonardo impidió el secuestro de Pedrito por parte de su padre, luego de múltiples negativas por parte de las Salcedo de la Cruz para permitir que el marqués se lo llevara a la villa de Madrid. Además, el capataz rechazó las oportunidades que Hernando le ofrecía a cambio de ceder en su relación con Bárbara, lo que terminó en un puñetazo del que el marqués advirtió que Leonardo se arrepentiría.
Don Hernando, el hombre que nunca se rinde ni olvida
Aunque don Hernando ha declarado que no quiere saber nada de su hijo, sabemos que el de Guzmán nunca se da por vencido hasta conseguir lo que quiere, y eso podría incluir vengarse de las Salcedo de la Cruz y de Leonardo. Al estar emparentadas con los Gálvez de Aguirre, el marqués podría retractarse de su relación con José Luis y de su disposición para asistir a su boda, molestando una vez más al duque de Valle Salvaje. También (incluso) podría dejarse comprar mediante un chantaje para hacerle la vida imposible a su hijo, o incluso intentar que lo degradaran como capataz, o que lo despidieran y regresara a la corte —negando a Bernardo que tampoco lo ayude—.
Aunque esto sería lo menos probable, ya que su romance con Bárbara es uno de los más reconocidos por los seguidores de la ficción, su situación con la Salcedo de la Cruz no atraviesa su mejor momento. Desde que rompieron, ambos han intentado controlar sus impulsos y mantenerse fieles a sus convicciones —aunque don Hernando ha sembrado mucha discordia entre ellos—. Sin embargo, después de que Leonardo salvara a Pedrito de las garras de su padre y se enfrentase a él y a su indiferencia, Bárbara no le ha mostrado ni un ápice de consideración o agradecimiento, lo que ha dejado al joven devastado.
Lo que sí es seguro es que el de Guzmán va a seguir enfrentándose a Bárbara, ahora que su estancia en la Casa Pequeña se prolonga, y, por ende, acercándose a Pedrito para ganarse su favor.
Aliados y enemigos: el tablero estratégico de ‘Valle Salvaje’

José Luis ya ha anunciado a su prometida el inicio de las hostilidades contra los habitantes de la Casa Pequeña y, por tanto, contra los recién nombrados duques de Miramar. Las primeras afectadas han sido las sobrinas de Salcedo de la Cruz, a quienes se les ha negado el acceso a la Casa Grande como una forma de castigo.
Aunque es evidente que Úrsula seguirá posicionándose del lado de su tía, no se puede decir lo mismo de Bárbara. Su relación con el duque y con su tía es, cuando menos, tensa. Ella y sus hermanos han sufrido demasiadas perrerías por parte de ambos, incluida la venta de su casa familiar a manos de José Luis.
Personalmente, y conociendo el carácter de Bárbara y la afinidad que ha mostrado con Mercedes e Irene en este tiempo, apostaría a que se inclinará por su bando. Además, son los duques de Miramar quienes acabarán acogiendo a los hermanos en su casa.
Los apoyos de los duques de Miramar
Aunque en principio depende de los Gálvez de Aguirre —pues son ellos quienes lo tienen contratado como capataz—, don Leonardo está claramente en el bando de Bernardo y Mercedes. Gracias a él, el joven ha logrado hacerse un hueco y sobrevivir en su nuevo oficio; forjando una relación de amistad auténtica al compartir confidencias y apoyo mutuo.
Esto mismo ocurre con Luisa, quien ya mantiene su puesto como cocinera en el servicio de la Casa Pequeña, y pronto también (creemos) contratarán a su hermana Pepa. Por tanto, las criadas entran de lleno en este bando —además, Victoria nunca trató bien al servicio ni tuvo un ápice de compasión o consideración cuando estaba en estado (ni siquiera después)—.
En ese grupo también incluiría a Alejo. A pesar de ser hijo del duque, es el más ninguneado por José Luis y mantiene una simpatía y relación mucho más estrecha con su tía Mercedes.

Y, en caso de que las cosas se tuerzan con su padre, el pequeño de los Gálvez de Aguirre también dispone de los terrenos que compró para empezar una vida con Luisa, así como de algo de dinero proveniente de la venta de su libro a Isaac Pazos. Aunque había mucho trabajo por hacer y los terrenos no eran muy buenos, que digamos.
En cuanto a la Casa Pequeña, quien se encuentra en una situación más inestable es Matilde. Ya no tiene ya ningún vínculo con las Salcedo de la Cruz ni tiene «obligación» de quedarse. Sin embargo, por su entrega y buen hacer, los duques de Miramar harían bien en mantenerla como nueva gobernanta de la Casa Pequeña y sumarla a su bando.
Rencillas en la Casa Grande: secretos, traiciones y agentes dobles
El duque de Valle Salvaje puede intentar manejar a sus hijos y obligarlos a permanecer en su bando frente a Mercedes, pero todos saben que el único realmente dispuesto a acatar sin rechistar todas las órdenes de José Luis es Julio.
De Alejo ya hemos hablado. En cuanto a Irene, su situación es similar a la de su hermano: mantiene una buena relación con su tía y, dado que no soporta a Victoria, probablemente no tendría dudas en apoyar a los duques de Miramar. Sin embargo, su fuerte dependencia hacia su padre —siendo la “niña de sus ojos”—, y su carácter menos combativo que el de Bárbara o Alejo, la llevarán, muy posiblemente, a permanecer en el bando de José Luis, aunque no comparta muchas de sus decisiones.
Por otro lado, quienes el duque cree tener de su lado pero que acabarán sorprendiéndolo una vez más —y por tanto, complicando aún más su situación en la Casa Grande— son Adriana y Rafael. Especialmente después de que Victoria descubra que ambos fueron testigos de la boda de Mercedes y Bernardo, y por consiguiente, conocían perfectamente sus planes.
A Adriana y Rafael se les van a complicar mucho las cosas en la Casa Grande. Tendrán que acatar las decisiones impuestas por sus familiares, incluso aquellas que van claramente en su contra, como el enlace entre el Gálvez de Aguirre y Úrsula. Sin embargo, tanto Adriana como Rafael son claramente parte del «team Mercedes y Bernardo», aunque deban mantener las apariencias por el momento.
Las piezas invisibles del tablero: el servicio de La Casa Grande

Por último, en cuanto a los miembros del servicio que podrían ser claves en este conflicto, nos quedan Isabel y Atanasio. Aunque la gobernanta de la Casa Grande ha expresado su descontento con la situación actual y con el trato que recibe por parte de doña Victoria —a pesar de cumplir con todas sus órdenes—, el pasado que comparte con ella, especialmente el asesinato de Evaristo, la mantiene más ligada a la Salcedo de la Cruz de lo que desearía.
Algo similar le ocurre a Atanasio, quien debe mantenerse al servicio de José Luis como su secretario personal, pero que bien podría convertirse en el topo o agente doble ideal para los duques de Miramar. No solo tiene acceso a información privilegiada, sino que además tiene motivos personales para hacerlo: su promesa de venganza contra el Gálvez de Aguirre en honor a su madre hace que tenga mucho sentido que apoye a los de Miramar.
‘Valle Salvaje’ se prepara para un pulso que no solo redefinirá el poder en el valle, sino también las relaciones entre sus personajes. ¿Quién se mantendrá firme, quién traicionará, y quién acabará pagando el precio más alto?




