¿Tiene los días contados Victoria como duquesa de ‘Valle Salvaje’?

El inesperado regreso de Dámaso amenaza el trono de Victoria en ‘Valle Salvaje’
La peor pesadilla de doña Victoria está a punto de hacerse realidad en ‘Valle Salvaje’. Y es que no hay nada más peligroso que dar por muerta a una persona que aún tiene cuentas pendientes contigo. Eso es precisamente lo que le sucede a la nueva duquesa del valle con Dámaso (Alejandro Sigüenza), su primer marido.
Tras marcharse a las Américas y ser dado por muerto, el hombre regresa muchos años después —recordemos que partió poco antes de que Victoria descubriera que estaba encinta de Gaspar— a la que un día fue su casa. Pero su vuelta no parece del todo casual: ¿Con qué intenciones viene realmente Dámaso? ¿Dónde ha estado todo este tiempo? ¿Y, sobre todo, tiene los días contados Victoria como duquesa de ‘Valle Salvaje’? Sigue leyendo para descubrir nuestra teoría.
Victoria, acorralada por su pasado

Poco se ha hablado de Dámaso en ‘Valle Salvaje’, y podríamos afirmar incluso que su nombre apenas se había mencionado en lo que lleva de emisión la ficción de Bambú Producciones. Ya en la primera temporada, cuando todos dábamos por hecho que doña Victoria era viuda, saltaron las alarmas sobre un posible regreso de su primer marido al valle, después de que la duquesa revelara el paradero de quien fuera su esposo.
Tras hacer partícipe a José Luis de la verdadera paternidad de Gaspar, la entonces dueña de la Casa Pequeña confesaba que su marido se marchó a ultramar en busca de fortuna, pero nunca regresó. Lo dieron por muerto, y ella jamás se preocupó por buscarlo, pues su único amor era el duque, de quien había quedado embarazada. Cuando se dio a conocer su estado, todos asumieron que el hijo que esperaba era de Dámaso, ya que este había partido poco antes.
Más adelante, a finales de la segunda temporada, los guionistas volvieron a refrescarnos la memoria, preparando el terreno para lo que ocurriría 45 capítulos después. Tras descubrirse que los Salcedo de la Cruz eran los verdaderos dueños del valle —poco después de la boda de José Luis y Victoria—, la duquesa fingía un malestar para evitar un conflicto con su nuevo esposo en mitad de los frentes que comenzaban a abrirse. Con tal de ablandar el corazón de Adriana, Victoria le confesaba el motivo de su carácter endurecido: se había visto obligada a sacar adelante una casa y a un hijo sola, sin la ayuda de nadie, tras la marcha de su marido.
Sin embargo, poco sabemos aún de los pormenores de aquel matrimonio ni de la relación entre ambos, aunque todo apunta a que no fue precisamente buena.
Cuando el pasado llama a la puerta: así ha sido la entrada de Dámaso en La Casa Pequeña

Tras una acalorada discusión con don Hernando, en la que salió en defensa de Bárbara y mostró su preocupación por el delicado estado de salud de la joven tras su desaparición, Mercedes se llevó una sorpresa mayúscula al ver entrar en La Casa Pequeña a un fantasma del pasado… y nunca mejor dicho.
Sí, Mercedes… soy yo. En cuerpo y alma.
El avance podría estar dándonos pistas sobre las intenciones del recién llegado. Pues, Dámaso le ha hecho a Mercedes una petición firme: “Las personas que no me conozcan en ambas casas no deben saber mi verdadera identidad”.
Esto podría ser para no levantar sospechas sobre su presencia en el valle antes de hacer su entrada triunfal frente a doña Victoria. Pero también nos lleva a teorizar que Dámaso no ha regresado de los muertos para ocupar su lugar en el valle, sino para tambalear el terreno de los duques y extorsionarlos, exigiendo mantener su estatus a cambio de obtener una fortuna.
Históricamente, si el primer marido reaparecía vivo, el segundo matrimonio quedaba automáticamente inválido, ya que el primero seguía siendo válido ante Dios y la Iglesia. El segundo enlace se consideraba nulo por bigamia involuntaria: la esposa no cometía pecado al haber actuado de buena fe, pero jurídicamente debía volver con su primer marido.
Y, dado que la relación entre José Luis y doña Victoria no atraviesa su mejor momento, es probable que el duque no estuviera dispuesto a pelear demasiado por su matrimonio, salvo para guardar las apariencias.
El as bajo la manga de Dámaso en ‘Valle Salvaje’
Recordemos que, aunque Victoria siempre ha estado enamorada del duque, Pilara siempre ha sido el gran amor de José Luis, quien se ha movido en su relación con Victoria principalmente como parte de un plan de intereses comunes: hacerse con las tierras de ‘Valle Salvaje‘. Tras alcanzar un acuerdo con Adriana para repartirse las tierras, ya no necesita a Victoria para nada. Por lo tanto, a José Luis, salvo por el qué dirán, le daría igual separarse de Victoria.
No sería lo mismo a la inversa, ya que Victoria perdería todo por lo que ha luchado y anhelado en la vida: convertirse en la duquesa de ‘Valle Salvaje’. Y no parece dispuesta a renunciar a ello tan pronto. Entonces, ¿qué esperanza le queda a la Salcedo?
Pues, había casos en los que el primer marido podía “consentir separarse de hecho”: aceptar, sin formalidad canónica, no reclamar a la esposa ni intentar restablecer la convivencia. No se trataba de una separación legal, sino de una tolerancia práctica, normalmente aceptada por la sociedad de la época. Y esa podría ser precisamente la baza con la que juegue Dámaso: dinero a cambio de silencio.
«Has tenido tiempo para expiar tus pecados, VICTORIA»
Un halo de venganza tiñe las palabras de Dámaso en el que será su encuentro con la duquesa. ¿Le hizo algo Victoria a su marido? ¿Acaso sabía de su relación extramatrimonial con el duque? —yo creo que sí—. ¿Por qué no regresó antes? Este será, sin duda, uno de los mayores interrogantes que muy pronto descubriremos en ‘Valle Salvaje’.




