La boda del año en ‘Valle Salvaje’: amor, sorpresas e invitadas que dejan huella

Rafael y Adriana se dan el ansiado «sí quiero» en ‘Valle Salvaje’
‘Valle Salvaje’ ha vivido hoy uno de sus acontecimientos más esperados: la boda entre Adriana y Rafael. La ceremonia, que ha tenido lugar en la Casa Grande, ha sido un torbellino de amor, nostalgia y emoción. La pareja, cuya historia comenzó en un baile en la villa de Madrid, ha revivido ese instante especial del episodio 1 antes de darse el “sí quiero” delante de familiares y amigos, en la intimidad de su alcoba.
Durante la ceremonia, el sacerdote ha querido recordar tanto a Pilara como a Julio. Mientras José Luis y Mercedes, padrinos del enlace, han dado fe del amor, las buenas intenciones y la integridad de la pareja al contraer matrimonio. Llegado el momento de los votos, Adriana y Rafael han intercambiado las alianzas con las que se han declarado su amor.
«Adriana, eres parte de mi alma en otro cuerpo, la certeza más grande que jamás he conocido. No existe ningún momento que no quiera vivir a tu lado».
Unas emotivas palabras que han arrancado las lágrimas de Adriana —y de todos los presentes— antes de pronunciar sus propios votos:
«Rafael, a tu lado el amor es salvaje, valiente y tierno. Una fuerza que todo lo puede y que nos ha traído hoy aquí».
No obstante, el «sí, quiero» de la pareja ha traído consigo varias sorpresas. La primera, su proclamación como duques de ‘Valle Salvaje’ delante de todos los invitados, a manos del sacerdote y por orden de Dámaso, una ofensa que ha caído como un jarro de agua fría para José Luis y Victoria. Pero la cosa no ha quedado ahí: al finalizar la fiesta, Adriana ha roto aguas. ¡La llegada del heredero está cada vez más cerca!
Luisa deslumbra y roba miradas entre los asistentes

Uno de los momentos más memorables de la boda de los duques de ‘Valle Salvaje’ ha sido la asistencia de Luisa, la leal criada y mejor amiga de Adriana, capturando todas las miradas a su alrededor con un vestido digno de alta nobleza.
Vestida con seda azul tornasolado, Luisa ha irrumpido en la boda acompañada de Atanasio y Matilde provocando sorpresa y admiración entre los asistentes… sobre todo, en Alejo, quien ha quedado boquiabierto al ver a la mujer a la que tanto ha amado como una princesa. La joven, se había colocado al final de la capilla a fin de no llamar la atención, pero Pedrito ha ido en su busca para colocarla en primera fila, el lugar que merece.
Sin embargo, su asistencia también ha despertado los rumores a su paso de los asistentes y una reacción desdeñosa por parte del duque José Luis, quien no ha dudado en burlarse de ella con comentarios despectivos.
«Por mucha seda que se ponga encima, eso no va a hacer de usted más de lo que es, una vulgar criada que no tiene nada que hacer aquí»
Unos comentarios que la criada ha ignorado y respondido con dignidad y agradecimiento por haber sido invitada al enlace de su mejor amiga. Así ha demostrado que su lugar en ese día tan especial estaba más que justificado.
Un gesto por el que Adriana tanto ha peleado para hacerlo posible y que Luisa ha agradecido, pese a los múltiples desplantes y obstáculos de José Luis y Victoria, empeñados en interponerse y hacerle la vida imposible. A cambio, la criada también ha querido tener un bonito detalle con su amiga y le ha regalado, por su boda, un precioso alfiler. ¡Qué bonitas son!




