Marco Pernas revela por qué ser elegido para ‘Valle Salvaje’ fue «una mala noticia»
El actor asturiano que da vida a Rafael Gálvez de Aguirre ha confesado que enterarse de su fichaje como protagonista de la serie de La 1 le provocó un auténtico bloqueo. Nada de celebraciones. Lo que sintió fue miedo.

Marco Pernas lo ha contado sin rodeos en el programa ‘Cosas de Palacio’ de RTVE Play. «Fue una mala noticia», ha recordado sobre el momento en que le comunicaron que lideraría ‘Valle Salvaje’. «Fue un shock para mí». Donde otros habrían descorchado una botella, él se quedó paralizado.
La razón tiene que ver con algo que no siempre se dice en voz alta. ‘Valle Salvaje’ es su primer proyecto audiovisual. No venía del cine ni de otra serie. Venía del teatro. «Es el primer proyecto audiovisual que hago, yo vengo de hacer teatro», ha explicado. Ponerse al frente de una ficción diaria consolidada sin experiencia previa ante la cámara no es un sueño cumplido. Es un vértigo real.
Tan real que el miedo llegó a ganarle la partida a la ilusión. «Incluso llegué a pensar que casi prefería que no me hubieran cogido», ha reconocido. Una confesión que dice mucho de lo que supone cargar con el peso de un personaje como Rafael, cuya historia junto a Adriana y su trágico desenlace lo han convertido en uno de los más seguidos por los espectadores.
Su paso por ‘Cosas de Palacio’ no se quedó solo en la confesión. Junto a su compañero Iván Renedo —Pedrito en la ficción— y Gonzalo Ramos e Isabel Serrano, que interpretan a Jacobo y Leocadia en ‘La Promesa’, el actor participó en el juego de «dos verdades y una mentira». Y sus historias no dejaron indiferente a nadie.
Pernas aseguró que su olor favorito es el de la boñiga —la caca de vaca seca, para quien no hable asturiano—, que fue operado a vida o muerte por una peritonitis y que había pilotado un helicóptero durante unos minutos. La inventada era la del vuelo. Sus compañeros lo tuvieron claro con la primera: la boñiga era verdad.
El resto del grupo tampoco se quedó atrás. Ramos contó que en Malasia se le salió el hombro y en el hospital vieron una rata enorme, además de haber sido rapero en una película de Van Damme. Serrano reveló que nunca ve la televisión y que entrenó con Charlie Hunnam en un gimnasio de Los Ángeles. Renedo, por su parte, confirmó que en la vida real lleva gafas. Las mentiras: que Gonzalo se había equivocado de coche de producción, que a Isabel le gustan los macarrones con queso y que Iván había ganado el primer premio de la lotería de su colegio, cuando en realidad quedó segundo.
Más allá de las risas, lo que deja la entrevista de Pernas es una imagen poco habitual. Un actor que confiesa públicamente que su gran oportunidad le dio más miedo que alegría, que el salto del teatro a liderar una ficción diaria se vivió como un jarro de agua fría. Que luego haya funcionado —y que Rafael se haya convertido en un personaje central de ‘Valle Salvaje’— no borra aquel primer instante de pánico. Lo hace, si acaso, más honesto.



